Alimentación cruda…

Publicado el

Siguiendo con lo ya publicado, añadimos algunos otros conceptos.

El Dr. Bircher Benner escribió a propósito de las enzimas: “Conocemos casos de enfermos aquejados de una incapacidad digestiva tan radical que de no ser alimentados intravenosamente estaban condenados a la inanición, y que han podido salvarse nutriéndose gracias a un régimen de alimentos crudos triturados y sus jugos, que casi se digerían por sí mismos, hasta el punto de ser absorbidos y utilizados fácilmente. Como el régimen crudo contribuye al mismo tiempo a la regeneración de las mucosas y las glándulas digestivas, esos enfermos han podido encontrar su salud sin apenas otro tipo de intervención”.

Alimentación cruda

Por si fuera poco según el Dr. Seeger, de Berlín, los frutos crudos contienen a menudo ácidos orgánicos variados y vitamina C y E, que se combinan para activar la respiración celular del 30 al 80 por ciento, lo cual aumenta todavía más la capacidad digestiva. Algunos pigmentos carótenos del tipo flavonoide son especialmente útiles para aumentar la respiración celular. Así, por ejemplo, la betanina de la remolacha roja aumenta en un 350 por ciento la respiración de la célula cancerosa, lo cual es importante si se recuerda que a ésta se le considera como una “célula asfixiada”.

LA LEUCOCITOSIS DIGESTIVA ES LA MAYOR PRUEBA DE QUE SÓLO EL ALIMENTO CRUDO ES PERFECTO PARA AL SER HUMANO

“Leucocitosis” es el nombre que la patología médica da al número excesivo de corpúsculos blancos en la sangre. Los médicos descubrieron este fenómeno en 1846 y Wirchow lo clasificó “leucocitosis digestiva”, como “normal”, puesto que todo el mundo parecía sufrir de ella. Esto fue rechazado hace tres décadas por los descubrimientos de Paul Kouchakoff, M.D., quien mostró que el alimento en su forma natural, no cocinado, no originaba la leucocitosis, o, definitivamente, el alimento cocinado era la causa de esta enfermedad. Los corpúsculos blancos son la defensa del organismo –orgánica- de la sangre que previene la infección y la intoxicación de la misma. En cualquier estado patológico, incluyendo la intoxicación del sistema digestivo por medio de alimentos cocinados u otros materiales tóxicos, estas células blancas aumentan de 5 a 6.000 por milímetro cúbico a 7, 8 o 9.000 por milímetro cúbico.

El doctor Kouchakoff descubrió que se podían dividir sus hallazgos en cuatro grupos distintos, según su reacción en la sangre:

1.-  Un alimento crudo no produce incremento en células blancas por ello la alimentación cruda debe tener preponderancia en nuestro día a día.

2.- Alimentos cocinados a presión producen más grave leucocitosis que los alimentos cocinados no a presión.

3.- Alimentos corrientes cocinados producen la leucocitosis.

4.- Los alimentos manufacturados son los más dañinos tales como el vino, el vinagre procesado, azúcar blanca, jamón. Kouchakoff no era vegetariano. Con todo, sus descubrimientos mostraron que, para evitar la leucocitosis, la carne fresca debería ser ingerida  cruda, cosa que es desagradable para el ser humano. La carne preparada o procesada (cocinada, ahumada, salada) producía las reacciones más violentas, equivalentes al grado de leucocitosis puesto de manifiesto en un envenenamiento.

Este descubrimiento de la incrementada actividad de los fagocitos –los carroñeros de la sangre- después de ingerir alimentos cocinados o procesados, hacen claro el hecho el por qué SE OBTIENE UNA CURA RÁPIDA DE LOS PADECIMIENTOS AGUDOS Y CRÓNICOS CON UNA DIETA DE ALIMENTOS CRUDOS, por la simple reducción de la tremenda carga de sustancias tóxicas que la sangre tiene que soportar, junto con la gran economía de energía vital que tiene lugar.

Publicado en Alimentación el por Juan Cantos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *